martes, 19 de julio de 2011

Capitulo 2

Amanece. Hemos pasado la noche hablando, besándonos, tocándonos, mirándonos. Nos hemos conocido. Hemos hablado tanto que hasta sabe que es la segunda persona con la que estado. Eso no quiere decir que fuese la segunda vez que ago el amor en mi vida. Antes cuando estaba con Tony lo hacíamos casi todos los días, pero el era distinto a Robert. Yo había compartido con el prácticamente toda mi vida. Lo había conocido en el segundo año de la educación básica, se había ido el año pasado a un colegio público, que quedaba a las afueras de la ciudad y poco a poco lo nuestro se acabo.
-El desayuno será a las nueve ¿que quieres hacer?
-Que te parece si esperamos a que el desayuno este listo, bajamos a desayunar y después cuando ellos se vallan podemos ducharnos e ir a dar una vuelta.
-Pero, ¿adonde se van?
-Creo que a una fiesta de unos amigos a la ciudad.
-Pero se tarda más de dos horas en llegar a Valei.
-Si, por eso se marchan tan temprano la fiesta es de tarde, así que ellos volverán mañana.
         Me río. Mi sonrisa es pícara, al igual que mi gesto. El me mira y me besa. Esperando los dos a escuchar un ruido. Abrazados expectantes de cualquier movimiento. En media hora se queda dormido. Lo tapo, hace fresco. Boy para mi cama, me tapo y pongo el despertador para las  nueve y diez.
         Suena el despertador. Lo apago velozmente. Él ya no esta. Me pongo la bata y bajo a desayunar. Lomito en la mesa, bebiéndose la taza de leche que mi abuela le ha puesto. Me mira, sonríe. El esta vestido, pero su pelo revuelto dice que no se ha duchado. La abuela me mira con cara asesina, es normal porque no me he vestido para desayunar.
-Sara, ¿que haces así?
-Lo siento abuela, es que hoy no me encuentro muy bien. Creo  que me quedare en casa todo el día.
-Yo tengo que salir es el aniversario de boda de una amiga, pensaba que quizá te gustaría venir.
-Lo siento abuela, se que quieres que vaya pero creo que no estoy en mi mejor momento.
-No se preocupe señora Clara, yo me puedo quedar si quiere, la llamaremos al móvil y si quiere yo le puedo hacer la comida a Sara.
-Bueno, no se, pero tu abuelo también quiere que tú vallas con el.
-Abuelo ¿te importa si me quedo a cuidar de Sara?
-Esta bien te puedes quedar pero nosotros, nos tenemos que marchar dentro de nada y no volveremos hasta mañana.
-Vale os llamaremos  al mediodía y después ya acordaremos la próxima llamada.
         Mientras la abuela fregaba y Josue hacia una pequeña maleta, yo subí arriba. No me lo podía creer, mi abuela se había echado ligue y yo a su vez me había ligado al nieto de su ligue.
         Me acuesto en cama y solo puedo pensar en el. Robert es un poco mas alto que yo, tiene los ojos como la miel, su pelo era castaño y en una de sus orejas lucia un pequeño pendiente. Su cuerpo estaba fuerte, musculoso y bronceado. Yo sentía algo que nunca había sentido por nadie, el era distinto, era un caballero.
         Mi abuela me llama. Me levanto y miro la hora que es, diez y cinco. En diez minutos seré libre, nadie al mando nada más que yo. Quiero ir al río con él, quiero que me enseñe su casa, bueno la casa de su abuelo. Quiero reírme de nuevo con el sin tener que esconderme de nadie. Quiero que mi abuela se valla cuanto antes para poder conocerlo de verdad. Así que tengo que bajar, bajar para que este infierno se convierta en el paraíso deseado. Bajo para despedirme. El esta abajo, oigo a mi abuela como le dice a Robert que si me duele la garganta que me de miel con limón y agua, si me sube la fiebre el jarabe esta en el armario de la cocina,…. Consejos, consejos y más consejos. Meras frases que en breve no van ha servir para nada.
-¿Ya os marcháis?
-Si, ¿te encuentras mejor?
-La verdad es que si. A lo mejor acompaño a Robert asta su casa para que se cambie.
-Estaremos bien. No se preocupe señora Clara.
-Cuida de ella por favor Robert.
-No se preocupe yo cuidare de ella.
         Y tras esto, llegan las despedidas, besos y abrazos. Luego solos, por fin solos. Me pregunta si de verdad estoy bien.
-No seas tonto, claro que estoy bien.
-¿A si?
-Pues claro.
-Joop… Y yo que pensaba que te iba a poder curar.
-Bueno, me duele un poco el pecho siento como si algo se me hubiese clavado.
-Pues creo que tengo la solución.
         Nos reímos. Él mira mi albornoz y acto seguido comienza a besarme. Me quita el albornoz y me mira.
-Te va a parecer raro porque te conocí ayer, pero desde el primer momento en el que te mire tuve ganas de besarte.
-No me parece para nada raro, es mas siento que tú eras esa persona que faltaba en mi vida.
-Te quiero.
-Y yo.
Sin decir nada más nos besamos. Entre besos subimos al piso de arriba. Su colchón, el colchón donde hemos pasado la noche, el colchón en el que parece que el tiempo no pasa, el colchón que un día se dejo de usar y que ayer nosotros le dimos de nuevo uso.
Nos tumbamos y el se pone encima de mi sacándose la camiseta, luego se desabrocha de pantalón, me mira, me besa. Entonces me saca el camisón, me besa el pecho y me pregunta.
-¿Es aquí donde le dolía?
Yo le sigo el juego.
-No, es mas abajo.
Entonces me besa el ombligo y yo me río.
-¿Es aquí donde le duele?
-No, mas abajo.
Y me saca el tanga con la lengua, sin miedo. Entonces me dice.
-Creo que lo que usted tiene es un buen calentón.
-¿Es muy grabe?
-No, tiene cura.
-A si, ¿y cual es?
Entonces me coge en brazos y me lleva al baño.
-¿Te apetece?
-Si es contigo si.
Me besa y sale del baño. Yo lo observo desde el marco va a mi maleta y coge un preservativo. Me lo enseña. Entra en el baño y mientras el se lo pone yo abro el grifo del jacuzzi. Me coge por la cintura pero no le dejo tiempo, me giro en seguida y lo beso. Me pone contra la pared y me mira de esa manera tan especial. Le sonrío y de un salto me pongo encima de el. El sabe lo que quiero. Pero solo me besa. La bañera ya esta.
-Espera la bañera va a desbordarse.
-Corre ciérrala.

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